ESO, el devorador de mundos y niños - El portal TV Noticias de México y el Mundo

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ESO, el devorador de mundos y niños

  • Published in Cultura

“Dejad que los niños se acerquen a mí.”

—El terror que no terminaría por otros veintiocho
años —si es que terminó alguna vez—, comenzó
hasta donde sé con un barco de papel que flotaba a
lo largo del arroyo de una calle anegada en lluvia.

Eso, Stephen King

Suele decirse que el terror y todo aquello capaz de inspirarlo nunca muere, que está agazapado esperando el momento idóneo para sujetarte con una de sus garras y arrastrarte a un sitio oscuro del que, por supuesto, jamás podrás escapar.

¿Imaginas un monstruo en particular? Ten cuidado querido lector, el ser del que hablaré puede tomar la forma de aquello que más temes cuando despierta de su largo sueño, en un ciclo sin fin, el cual se da cada 27 años, hambriento y deseoso de probar carne humana, especialmente la de los niños, quienes suelen morder el anzuelo, porque ¿a qué niño no lo agradan los payasos?

En 1986, Stephen King dio a conocer una de sus novelas más ambiciosas con la cual, sentó de forma muy personal, algunas de las bases del género y que forman parte de la característica narrativa del que es denominado el maestro del terror contemporáneo. Al igual que otros de sus textos su libro It —cuya pronunciación nos puede hacer pensar de forma curiosa en la palabra eat (comer)— fue adaptado a una película para la televisión, una mini serie dirigida por Tommy Lee Wallace en 1990.

Lo que nadie imaginaba es que el monstruo que habitaba entre las páginas de la obra de King, Pennywise el payaso, se convertiría en un ícono del terror y en el trauma de toda una generación, causando en los años posteriores que los payasos fueran relacionados con entes malignos que devoran niños.

Pennywise, el monstruo que cayó del cielo

A veces el hogar está, donde está el corazón (…)
es ese sitio donde cuando tenemos que volver,
están obligados a recibirnos. Por desgracia, es
también el sitio donde, cuando estamos allí, no
quieren dejarnos salir.

Eddie Kaspbrack, uno de los siete Perdedores.

Stephen King, a quien puedes amara u odiar, se ha ganado su lugar en el mundo de las letras a través de un género que suele ser considerado inferior, pero que sin duda alguna está muy cerca de todos. En pocas palabras, el escritor norteamericano se ha destacado por ocasionar pesadillas en sus lectores, porque sería un mentiroso aquel que negara que nunca en su vida ha experimentado algún tipo de miedo.

Eso es una novela que tiene algunos guiños de la infancia del propio autor, quien solía jugar en un sitio como Los Barrens —el cual, a lo largo de la novela, es punto de reunión de los Perdedores—, como señala en su libro Mientras escribo: “Es uno de los lugares a donde siempre regresa mi imaginación, una presencia recurrente en mis novelas y cuentos, aunque le cambie el nombre. Los niños de It lo llaman «Los Barrens». Nosotros lo llamábamos «la selva».”

Otro de los elementos que cabe mencionar es la pasión del autor por el cine de terror clásico, que se manifiesta en la aparición de algunos de los monstruos más memorables de la cinematografía de terror en su novela: Drácula, La momia, Frankenstein y El Hombre-lobo son algunos de los seres cuya forma adoptó el temible payaso devorador de niños. Lo anterior debido a la fuerte impresión que ocasionaron en el joven King, quien ha manifestado que uno de sus pasatiempos predilectos de niño era ir al cine a ver películas de monstruos:

"Entre 1958 y 1966, mi gran pasión fue el cine (…)
A mí que no me vinieran con ñoñerías, y mensajes
optimistas, Blancanieves y los siete enanitos.
A los trece años quería monstruos que devoraran ciudades,
cadáveres radioactivos salidos del mar comiéndose a los
surfistas y chicas de aspecto barriobajero y sujetador
negro. Películas de terror, de ciencia ficción, historias
de pandilleros, de perdedores en moto..."

Sin duda alguna, estos primeros contactos con el mundo de los seres extraños y terroríficos sentaron las bases del camino del futuro escritor de best-sellers, pues gracias a esto brindó historias que, para los fanáticos son ya de culto.

Pero su influencia no fue únicamente a través de la gran pantalla, sino también de los autores considerados atemporales y obligatorios para cualquier amante del género que se respete; por su puesto, me refiero a Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft, quienes a su vez, fueron fuente de inspiración para Bill “el tartaja” Denbrough —líder de Los Perdedores— cuando daba los primeros pasos parta convertirse en escritor.

Las referencias a dichos autores son constantes. Para quienes gustan de encontrar la influencia de grandes escritores en la narrativa de King, Eso evoca a Lovecraft, cuya inventiva sentó parte de las bases del horror cósmico materialista.

Eso, aquel ser que cayó del cielo y que se ocultó en lo más profundo de la tierra, cuando ésta era todavía primitiva, hace pensar en los dioses primigenios producto de la pluma de Lovecraft, seres ominosos y terribles capaces de llevar a la locura a cualquiera.

En ocasiones evoca a la historia El color que cayó del cielo (1927) , en la cual H.P. Lovecraft narra la extraña aparición de un meteorito de características inusuales, el cual, tras desvanecerse de forma misteriosa, dejó terribles consecuencias en el lugar en el que cayó, una desolación e inquietud que destruyen la cordura de toda una familia. Algo muy similar a lo que sucede en Derry, una pequeña ciudad que está contaminada por una presencia maligna y ancestral, cuyos únicos enemigos en mucho tiempo son un grupo de chiquillos y un ser más antiguo, conocido como La Tortuga.

Por su parte, It cayó del espacio exterior de forma tan peculiar que dos de Los Perdedores, Mike y Richie, no supieron describir lo que vieron, porque no era nada que cualquier ser humano pudiera imaginar, ni siquiera como lo presentaban en las películas de ciencia ficción. El ser que llegó de los abismo del exterior a una tierra primitiva, supo que era el lugar idóneo para “alimentarse”, y no sólo eso, si no que sería perfecto para permanecer oculto durante largos años, para después despertar y saciar su apetito, lo cual ocurría de forma ininterrumpida cada 27 años.

¿Qué está comiendo en Derry?
¿Qué se está comiendo a Derry?

De esta forma contaminó el sitio que en un futuro sería la población de Derry; una pequeña ciudad donde sucedían extraños hechos, como crímenes demasiado violentos para una población tan pequeña. Con el paso del tiempo, esto se volvió parte de sus habitantes, quienes a pesar de las situaciones que se vivían, como por ejemplo las desapariciones de los niños, o el hallazgo de cadáveres mutilados, hacían caso omiso, como si fuera algo cotidiano. Eso formaba parte de ellos y ellos, de alguna manera, también eran Eso.

El universo esconde terribles secretos, como lo demostró el propio Lovecraft, y posteriormente Stephen King, quien en su obra menciona la complejidad del macrocosmos, ya que, por más terrible que nos pueda parecer, cada uno ocupa su lugar en el espacio y tiempo con una función especifica.

Los niños de Nunca jamás

Uno de los datos definitorios de la infancia es el miedo
espontáneo e incontrolable: constituye su tortura
específica pero también, quizá, su secreta delicia.

El niño no sabe lo que va a pasar, no está familiarizado
con la rutina (lo ‘posible’ y lo ‘probable’). El niño
tiembla ante lo desconocido, de espanto cuando
imagina terrores inconcretos pero también de gozo
porque todo es aún nuevo y prodigioso.

Fernando Savater

G. K. Chesterton dijo que “los cuentos de hadas superan la realidad, no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos” ¿Y quién podría tener la posibilidad de imaginar una forma de derrotar a un monstruo tan terrible? La respuesta es sencilla, los únicos capaces de creer en aquello que parece, como solía decir Stan, “empíricamente imposible”: los niños.

En Derry algo se está alimentando de los niños, y los adultos parecen tener una venda en los ojos. Un grupo de siete niños, denominados Los Perdedores, quienes al verse inmersos en tan terrible situación, y ante la indiferencia de todos —incluso los adultos—, son quienes deciden enfrentar a su peor pesadilla: el grotesco y temible payaso, descubriendo también, que algunas veces los propios mayores encierran un monstruo en su interior, ya que Eso no actúa solo, en ocasiones se manifiesta a través de los adultos, personas que están en el borde y sólo necesitan un empujón.

Bill, Beverly, Ben, Eddie, Richie, Stan y Mike utilizarán su capacidad de creer como arma para derrotar al monstruo que atormenta a los niños de Derry. Nadie nunca ha dicho cómo matar un monstruo y ellos, en su infancia trastocada por el terror y la muerte, se verán obligados a descubrirlo e intentarlo.

Los Perdedores se enfrentarán a un ente con mil caras —casi como Lon Chaney, aunque por supuesto, en su caso sabías que todo era una mentira—, por ellos mismos y por los demás niños, víctimas pasadas o futuras, infantes que al caer en las zarpas de dicho ser, jamás crecerán, como en el cuento de Peter Pan, pero de forma más macabra, pues lo anterior sólo puede significar una cosa: su muerte.

Recordando viejos tiempos

La Tortuga no pudo ayudarnos

Un elemento importante en Eso es la memoria y los recuerdos, que hacen a su vez de hilo conductor, ya que en cuanto Los Perdedores creen haber acabado con el payaso, sus caminos no únicamente se separan, sino que poco a poco se van olvidando de lo ocurrido, no como un mero trauma, sino como si nunca hubiera pasado o simplemente como si aquella parte de su vida no hubiese existido.

Gracias a Mike —el único perdedor que continuó en Derry aguardando una señal que le hiciera llamar a sus amigos de la infancia—, el resto del grupo, ahora adultos, sostienen su promesa de volver si Eso seguía vivo.

Para los griegos, la evocación del pasado ayuda a revivir lo que ya no existe y, al alejarse del presente nos podemos distanciar del mundo humano, aproximándonos a otras regiones, es decir, a otros niveles cósmicos que normalmente son inaccesibles, como se señala en la obra Mito y pensamiento en la antigua Grecia:

La rememoración busca no el situar los acontecimientos
dentro de un marco temporal, sino alcanzar el fondo del
mismo ser, descubrir el original y la realidad primordial de
la que ha salido el cosmos y que permite comprender el
devenir en su conjunto.

Gracias a que Los Perdedores recuperan su memoria, pueden enfrentarse nuevamente a Eso, pues en sus recuerdos se encuentran las pistas que los ayudaron cuando eran niños.

El lector se trasladará de 1958 a 1985, mientras cada uno de Los Perdedores recupera sus recuerdos, los cuales son necesarios para enfrentarse una vez más a su antiguo enemigo, aquel que durante un verano de su infancia lastimaron de gravedad, interrumpiendo su ciclo.

IT, la miniserie

Los monstruos de la tele, los monstruos
del cine (…) sólo eran reales cuando
uno se iba a la cama y no podía
dormir.

Ben, miembro de Los Perdedores.

Estrenada el 18 de noviembre de 1990, It fue la adaptación de la novela homónima para televisión. Su dirección estuvo a cargo de Tommy Lee Wallace, un experto del género de terror debido a que trabajó algún tiempo junto a su amigo, el también director, John Carpenter (Halloween).

La película titulada Eso, el payaso asesino, si bien fue una buena adaptación, dejó de lado muchas escenas, argumentos y situaciones que se narran en el libro por ser muy explícitas en cuanto a violencia y sexualidad se refiere, esto debido a que era una adaptación para la televisión.

A pesar de lo anterior, si hay algo que convirtió en los años posteriores a esta cinta en un verdadero ícono de lo noventa, y sobre todo del género, fue la interpretación de Tim Curry como Pennywise el payaso, pues dio vida al personaje de tal manera que se quedó grabado en la memoria de quienes lo conocieron, pues lo dotó de una monstruosidad inigualable, marcando así a toda una generación. Habrá uno que otro incauto que aún hoy en día tenga miedo de que cierto payaso aparezca de la coladera cuando está a punto de bañarse…

—Aquí abajo hay copos de azúcar, juegos y muchas sorpresas y también hay globos.
De todos los colores.
—¿Globos que flotan?
—Sí, flotan Georgie. Flotan. Y cuando vengas conmigo también flotarás.

Mike Hanlon, encargado de la Biblioteca Pública de Derry, descubre que el ciclo inicia nuevamente tras el asesinato y desaparición de algunos niños. Por mucho tiempo ha aguardado una señal que se lo indicara, pero sus peores temores se ven confirmados cuando, en la escena del crimen más reciente, halla una vieja fotografía.

La imagen corresponde a Georgie, el hermano menor de Bill Denbrough, el cual fue asesinado hace treinta años, cuando inició el ciclo de esa época. Alarmado, sabe que llegó el momento de sacar su agenda y llamar a sus viejos amigos de la infancia, los mejores que tuvo: Los siete de la suerte.

Al llamar a cada uno, Mike se enfrenta a la falta de memoria de sus antiguos amigos, a pesar de lo cual, cada uno le asegura que regresará a Derry para terminar lo que habían iniciado cuando sólo eran unos niños.

No se suelten ¿están todos? (…) pase lo que pase no se
suelten. No es tan fuerte como creí. Si no, ya nos habría
matado. Tenemos que resistir.

A partir de la llamada que reciben, Bill Denbrough, Beverly Marsh, Ben Hanscom, Richie Tozier, Stan Uris y Eddie Kaspbrack, comenzarán a recordar su infancia, y los terribles episodios que vivieron cuando descubrieron que en Derry vivía un monstruo que se alimentaba de los niños y, que a pesar de la distancia, los años y su falta de memoria, se sigue manifestando en sus respectivas vidas de distintas maneras sin que ellos lo sospechen.

Los siete de la suerte, ahora unos adultos, deberán terminar lo que empezaron, pero se darán cuenta de que a pesar de que la magia que los acompañaba de niños se ha esfumado, pero mientras sigan juntos, pueden derrotar al monstruo que arruinó su infancia, y así, finalmente, poder continuar sus vidas sin ninguna sombra que los asuste; pero no sin antes conocer la verdadera cara de aquel que yace bajo la forma de un payaso.

Me gustaría recordar al club, si es que pudiera, parados junto al
lago, en el atardecer de nuestra infancia.

El nuevo ciclo

Al igual que los personajes en la novela de King, parece ser que el viejo y conocido Pennywise no sólo regresará en este año para aterrorizar nuevas víctimas, sino que quienes tuvimos la fortuna de conocerlo cuando todavía éramos unos niños, nos enfrentaremos a él ya siendo unos adultos.

La película dirigida por Andrés Muschietti, ha generado verdadera euforia, despertando de su sueño a Pennywise, prometiendo que esta versión será en verdad terrorífica, algo que los fanáticos agradecerán, aunque por supuesto, la cinta de 1990 siempre tendrá un lugar en los corazones de quienes suelen ver películas de terror.

Sólo queda decir que esperamos que la larga espera valga la pena, y que este nuevo Pennywise interpretado por Bill Istvan Günther Skarsgård traiga muchas pesadillas y sustos para una nueva generación, ya que si logra marcarla como lo hizo Tim Curry en 1990, sabremos que es una buena cinta; y si no cumple con las expectativas, podríamos pasarlo por alto si devora a los supuestos nuevos fanáticos de Eso.

*Publicado originalmente en Imaginario Fantástico 

Por: Blanca Jazmín Vega Juárez
Facebook: https://www.facebook.com/jazmin.vega.982

 

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