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El Libro de los Chavorrucos de Edgar Escobedo Quijano

  • Published in Cultura

Se trata de un ensayo con delicioso sabor a crónica y memorias de la Generación X; el autor rescata la memoria colectiva y no solo abarca las claves de identidad, sino la conexión de los jóvenes nacidos en un proceso de constante transformación

¿Qué leer?

Siempre es un deleite y un bálsamo para la imaginación leer las letras de Edgar Escobedo Quijano, quien no deja de sorprenderme desde que leí la primera página de "Fosforescencias", un libro que recopila cuentos fantásticos que transportan a todo lector a otros mundos. Hoy me toca disfrutar otro de su autoría, se trata de "El Libro de los Chavorrucos", una obra fascinante que será punto de referencia y se convertirá en libro de consulta porque aborda no solo las claves que le dan identidad a la "Generación X" sino porque profundiza en lo simbólico, en los símbolos que marcaron a dicha generación.

Desde el inicio sientes que te conduce a un viaje a través del tiempo. No se le va nada y eso se agradece profundamente en un año electoral salpicado del estercolero político. Será por eso que creo firmemente que el 2018 no pasará en vano, por fortuna se hablará de la literatura de este momento y de una nueva manera de repensar nuestra historia.

Sí somos protagonistas de nuestras vidas y estás leyendo esto es porque formas parte de quienes nacimos en un mundo de cambio, polarizado y sobreviviste ¡Felicidades! Viste caer el muro de Berlín en un planeta que pasó de la Guerra Fría a la Globalización, de la era analógica a la digital y tú, sí, tú el que tiene celular en la mano leyendo esta reseña lo sabes en carne propia. Llevamos a cuestas el calentamiento global como una realidad que nos compete y no nos dejará dormir tranquilos por el karma que significa saber que nuestros hijos son producto de lo que fuimos e hicimos, por eso es muy importante no olvidar el pasado. Mucho menos aquellas cosas que nos movieron o definieron el día a día.

Sí alguien quiere saber qué es la Generación X puede descubrirlo en las páginas del libro de Escobedo Quijano, quien además es integrante de la Enciclopedia de la Literatura en México. De tal modo que con profunda curiosidad nos eleva a una atmósfera retro ¿Qué significaba tener en las manos un disco vinil Lp, desempacarlo y escucharlo en estereofonía? ¿Qué se sintió ver por primera vez la TV a color y pasar del bulbo al transistor y luego al chip? ¿Cómo surgió la computación hasta llegar a internet, la nanotecnología de gadgtes y los teléfonos celulares? ¿Qué son las “redes sociales impresas”? Sí, las impresas porque ya es bien sabido que el verdadero inicio de las "Redes Sociales" fueron aquellos Chismógrafos respondidos a mano en nuestros minutos libres de la primaria y la secundaria. Sí... hablo de los cuadernos decorados con dibujos personales (florecitas, animalitos, caritas sonrientes) que cumplían con la función de #emojings.

En ese contexto, la memoria nos habla de “la otra” cultura: el bloque soviético y la Guerra fría que parece volver en pleno 2018, la otra cultura que se reflejó con la aparición de la Nueva trova cubana, las canciones de protesta o al escuchar en domingo el programa  de radio del valedor Tomás Mojarro. Esa otra cultura de leer el "unomásuno" y su bifurcación en "La Jornada", recordar el impacto que nos provocó "Mafalda", la irreverente y heroica niña que logró ser el equilibró en los cómics ante otros dibujos animados como "Rico McPato".

Una generación que no se preocupaba por terapeutas, ni nutriólogos, una Generación X cuya infancia repleta de juegos y canciones se escuchaban en los patios de las vecindades, en plena calle, en esas colonias que no conocían de robos a mano armada, esas calles libres de la delincuencia donde podíamos salir a toda velocidad en la bicicleta Vagabundo, en patines o en avalancha. En serio, el único secuestrador era el tlacuache de "Cri Crí", por cierto el capítulo del Grillito Cantor es una joya poética dentro del libro.

¿Quién en su sano juicio olvida lo que vieron sus ojos de la infancia? El "tío Gamboín" y su colección de juguetes, "Chabelo" y sus catafixias, Genaro Moreno, la "Calaca tilica y flaca": Generación X que concreta grandes logros por la brecha abierta que dejó la época de oro del cine, el Muralismo y los boleros; y la "era de Acuario" por los "Baby boomers" o hippies incendiarios, los Beatles y los Rolling Stone, Woodstock y el avandarazo, el ’68 y el pacifismo del flower power.

¿Quién extraña el cilindro de las peluquerías y la tortura que representaba para los niños y las niñas los cortes de pelo y cómo llegaron las primeras estéticas? Cuál fue el paso de la moda, la ropa "casual", los primeros blue-jeans de marca como Edoardos California, Sergio Valente, Britania, Oh lá lá Sasoon, los zapatos Crayons, la Disco y el Rock con sus apellidos: Progresivo, Heavy Metal, Alternativo, etc. O la crisis de Disney que casi lo lleva a la quiebra, el inicio de Disney Pixar, los personajes de la Warner Bros., de Hanna Barbera. Qué tan diferentes son en comparación con los de Marvel.

El cine, los programas y caricaturas o animes que han dado películas y sagas como Star Wars, Los Ángeles de Charlie, Godzila, el Agente 007 y, por supuesto, Batman y sus engrandecidos villanos como el Guasón. Una era donde nos aventábamos de los Batitubos para caer en el barril de "El Chavo”.

Las frases “se me acabó el 20”, "qué fresa, "qué gandalla", "está chido", "qué onda güey", los Jingles como “estaban los tomatitos, muy contentitos”, la cultura, la historia, las canciones, los bailes, las sucesivas crisis económicas y políticas, las devaluaciones y qué decir de las bonanzas al institucionalizar la Revolución –fuimos el primer país que organizó unos Juegos Olímpicos y un Mundial de futbol, otro en el ’86 y próximamente el tercero. Sí algo nos caracteriza es que tuvimos que “aprender a administrar la riqueza” de José López Portillo, a comprender la "renovación moral" de Miguel de la Madrid y a dudar de “pertenecer al primer mundo” de Carlos Salinas de Gortari. Esas eran las expresiones más escuchadas de entonces.

¿Cómo olvidar a los ídolos deportivos: el Rey Pelé, el Dios Maradona, la inolvidable gimnasta de 10, la rumana Nadia Comăneci y Mohamed Alí el mejor de todos los tiempos? Luego vendrían otros héroes como El Pipila que se sacrificaron para llegar a ser los primeros y así saltaron a las grandes ligas "El Toro" Fernando Valenzuela, sin olvidar que crecimos viendo en los ochenta los goles del puma y pentapichichi, mejor conocido como "El Niño de Oro", Hugo Sánchez y muchísimos gigantes que migraron con su talento bajo la bandera tricolor. 

Qué pasaporte a nuestra gente. Esos años conforman una sinfonía a la vez contrastante y armoniosa de un sinfín de golosinas como Salim, Chilim, Chamoy Miguelito y los momentos emblemáticos en nuestra vida como el terremoto del ’85 del 19 de septiembre, igualito al fatídico del 2017 que nos movió las conciencias y los corazones para mirarnos a los ojos y ayudarnos entre nosotros. De ahí la importancia y el peso histórico del libro de Edgar Escobedo porque ofrece crónicas por demás sabrosas, trepidantes, remakes que se repiten, la era de los Millenials y Centennials en todos los rubros, la tecnología, la música y su portabilidad desde el Disckman al Spotify.

Actualmente, sabes que perdiste la inocencia cuando a los 13 años tus padres te cuentan que crecieron jugando en las calles porque no existía internet. Así que este libro no sólo está dedicado a la Generación X sino a sus hijos y nietos.

Con orgullo me atrevo a soltar que el libro de Edgar, quien es además mi primo hermano, es un auténtico homenaje a los sentidos, a todos esos años, los años maravillosos. No te lo puedes perder. 

"El Libro de los chavorrucos" viene con ilustraciones a color y ya está a la venta en librerías Gandhi ¡Que lo disfrutes!

Mariana Escobedo es periodista de medios nacionales e internacionales, en twitter @La_MarianaE 

Last modified onDomingo, 29 Abril 2018 16:43

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